*tomando con Kevin*
Kevin: yo tomo xq mañana es domingo
Yo: yo tomo xq sigo vivo!!
domingo, junio 22, 2014
jueves, mayo 29, 2014
Raquesh
Existía una bahía. Las corrientes del mar habían traído a diferentes
personas de distintos lugares. La mayoría esclavos libres, pequeños
comerciantes, ladrones, vagabundos, desahuciados…
La zona, árida y poco fructífera a comparación de otras, había sido olvidada por las naciones e imperios antiguos, lo cual permitió que los habitantes que decidieron establecerse ahí, desarrollarse y multiplicarse. La bahía con los años se volvió un puerto muy comercial, mas no por esto una ciudad bella y rica, por el contrario, poseía un panorama pobre y desordenado. Quien llegaba sólo veía casas mal construidas, algunas ruinas y propiedades abandonadas, caminos de tierra y piedras, mucha gente en movimiento, un mar entre verde y marrón y embarcaciones de madera.
Existían tres clases de habitantes dentro de la ciudad: los comerciantes, que al tener un negocio propio eran considerados los más ricos, los trabajadores como clase media, y los pobres conformados por enfermos, ladrones e incapacitados. Sin embargo, en aquel lugar, nadie ostentaba ni un poco de lo que tenía, por miedo a robos y celos del resto, por lo que todos vestían casi igual.
Entre la gente un muchacho corre lo más rápido que puede. Llega a casa y con tono desesperado busca a su padre. Raquesh, era un joven de 14 años, el segundo de tres hijos, hábil en deportes y las artes manuales.
-¡Padre! ¡Padre!-Gritaba por toda la casa
En el segundo piso, se encontraba su hermano menor. Nesh, de 10 años, nació mudo. Debido a su discapacidad los demás niños de su edad no querían jugar con él y aún era muy pequeño como para ayudar a su padre en las labores, por lo que pasaba sus días encerrado en casa, ayudando a mantenerla y confeccionando pulseras y collares de tela para que su padre pudiera venderlas.
-¡Nesh! ¿Papá aún no vuelve?- Nesh movió la cabeza como diciendo “no” e hizo un ademán de que aún no volvía de trabajar.
-Hermano, por favor, confeccióname el tocado más bello, la pulsera más hermosa, el collar más exquisito.-
Nesh lo quedó mirando.
-Alguien ha pedido a Nahaire- exclamó y salió corriendo.
A unas cuadras de su casa, estaba el puerto, en el puerto un mercado y en el mercado quedaba la tienda del Padre de Raquesh. Rama era un comerciante de ollas, artículos de metal y algunos textiles. Rama era un adulto no muy viejo pero su rostro severo lo hacía parecer mayor. Rama había sido abandonado por su esposa al poco tiempo de nacer Nesh. En una pelea por la poca comodidad de ofrecía el comerciante, ella decidió irse con un marino de las tierras del norte. Desde entonces Rama se volvió un poco huraño y algo amargado.
-¡Padre! ¡Padre! –llegó Raquesh gritando
-Que sucede Raquesh? Estoy trabajando.-
-Papá necesito que me prestes 500 monedas de oro-
-¿¡Qué estás diciendo!? Eso es mucho dinero. ¿Qué has malogrado?-
-Nada papá. Han pedido a Nahaire.-
-¿Quién es esa? ¿Cómo lo sabes?
-Frente a su casa, en la pared, han escrito “Nahaire” en tinta roja.
-Bah, tonterías, esas son sentimentalismos antiguos. No significan nada. Ya deja de asustarme así y vete a ocuparte de tus asuntos.- Y empujándolo hacia afuera de la tienda Rama siguió en sus asuntos.
Raquesh, calmó la desesperación pero no pudo evitar la sensación de vacío. Nahaire, era la única hija de un comerciante de frutas. Era huérfana de madre. Su padre andaba más preocupado por sus negocios que por ella, a la cual le repetía seguido que no había traído nada bueno a su casa. Solitaria, se refugiaba en su grupo de amigos, donde Raquesh no dejaba de mirarla.
Desconsolado Raquesh llegó a casa. Se sentó a la mesa a pensar, cuando en eso llegó Tam, su hermano mayor. Tam, de 17, era guapo y corpulento. Su habilidad y fuerza le habían conseguido la supervisión del taller de su padre, logrando una mayor producción y por ende, ingresos independientes para él.
-¿Qué pasa hermano? Te veo triste.- Dijo Tam.
-Nada hermano. Estaba pensando cómo conseguir dinero. Tú sabes… para ser como tú y papá- mintió.
-Trabaja duro, deja de perder el tiempo aquí y procura no mentirme- respondió. –No es el dinero lo que te preocupa. ¿Qué es?-
-No nada. Es dinero nada más-
-Ah, ¿sí? ¿Como éste? –dijo sacando un cofre con monedas de oro.
-¿De dónde lo sacaste?- exclamó Raquesh
-Promete guardar el secreto. Pienso pedir a la hija del frutero como esposa. Ya lo anuncié en su pared. Me enteré que su negocio no va bien por la sequía, así que no hay pierde. Ella es bonita y joven, será una buena esposa. En unos meses, para cuando cumpla 18, le pediré a nuestro padre que solicite una reunión formal. ¿Qué te parece?
Raquesh no dijo nada.
La zona, árida y poco fructífera a comparación de otras, había sido olvidada por las naciones e imperios antiguos, lo cual permitió que los habitantes que decidieron establecerse ahí, desarrollarse y multiplicarse. La bahía con los años se volvió un puerto muy comercial, mas no por esto una ciudad bella y rica, por el contrario, poseía un panorama pobre y desordenado. Quien llegaba sólo veía casas mal construidas, algunas ruinas y propiedades abandonadas, caminos de tierra y piedras, mucha gente en movimiento, un mar entre verde y marrón y embarcaciones de madera.
Existían tres clases de habitantes dentro de la ciudad: los comerciantes, que al tener un negocio propio eran considerados los más ricos, los trabajadores como clase media, y los pobres conformados por enfermos, ladrones e incapacitados. Sin embargo, en aquel lugar, nadie ostentaba ni un poco de lo que tenía, por miedo a robos y celos del resto, por lo que todos vestían casi igual.
Entre la gente un muchacho corre lo más rápido que puede. Llega a casa y con tono desesperado busca a su padre. Raquesh, era un joven de 14 años, el segundo de tres hijos, hábil en deportes y las artes manuales.
-¡Padre! ¡Padre!-Gritaba por toda la casa
En el segundo piso, se encontraba su hermano menor. Nesh, de 10 años, nació mudo. Debido a su discapacidad los demás niños de su edad no querían jugar con él y aún era muy pequeño como para ayudar a su padre en las labores, por lo que pasaba sus días encerrado en casa, ayudando a mantenerla y confeccionando pulseras y collares de tela para que su padre pudiera venderlas.
-¡Nesh! ¿Papá aún no vuelve?- Nesh movió la cabeza como diciendo “no” e hizo un ademán de que aún no volvía de trabajar.
-Hermano, por favor, confeccióname el tocado más bello, la pulsera más hermosa, el collar más exquisito.-
Nesh lo quedó mirando.
-Alguien ha pedido a Nahaire- exclamó y salió corriendo.
A unas cuadras de su casa, estaba el puerto, en el puerto un mercado y en el mercado quedaba la tienda del Padre de Raquesh. Rama era un comerciante de ollas, artículos de metal y algunos textiles. Rama era un adulto no muy viejo pero su rostro severo lo hacía parecer mayor. Rama había sido abandonado por su esposa al poco tiempo de nacer Nesh. En una pelea por la poca comodidad de ofrecía el comerciante, ella decidió irse con un marino de las tierras del norte. Desde entonces Rama se volvió un poco huraño y algo amargado.
-¡Padre! ¡Padre! –llegó Raquesh gritando
-Que sucede Raquesh? Estoy trabajando.-
-Papá necesito que me prestes 500 monedas de oro-
-¿¡Qué estás diciendo!? Eso es mucho dinero. ¿Qué has malogrado?-
-Nada papá. Han pedido a Nahaire.-
-¿Quién es esa? ¿Cómo lo sabes?
-Frente a su casa, en la pared, han escrito “Nahaire” en tinta roja.
-Bah, tonterías, esas son sentimentalismos antiguos. No significan nada. Ya deja de asustarme así y vete a ocuparte de tus asuntos.- Y empujándolo hacia afuera de la tienda Rama siguió en sus asuntos.
Raquesh, calmó la desesperación pero no pudo evitar la sensación de vacío. Nahaire, era la única hija de un comerciante de frutas. Era huérfana de madre. Su padre andaba más preocupado por sus negocios que por ella, a la cual le repetía seguido que no había traído nada bueno a su casa. Solitaria, se refugiaba en su grupo de amigos, donde Raquesh no dejaba de mirarla.
Desconsolado Raquesh llegó a casa. Se sentó a la mesa a pensar, cuando en eso llegó Tam, su hermano mayor. Tam, de 17, era guapo y corpulento. Su habilidad y fuerza le habían conseguido la supervisión del taller de su padre, logrando una mayor producción y por ende, ingresos independientes para él.
-¿Qué pasa hermano? Te veo triste.- Dijo Tam.
-Nada hermano. Estaba pensando cómo conseguir dinero. Tú sabes… para ser como tú y papá- mintió.
-Trabaja duro, deja de perder el tiempo aquí y procura no mentirme- respondió. –No es el dinero lo que te preocupa. ¿Qué es?-
-No nada. Es dinero nada más-
-Ah, ¿sí? ¿Como éste? –dijo sacando un cofre con monedas de oro.
-¿De dónde lo sacaste?- exclamó Raquesh
-Promete guardar el secreto. Pienso pedir a la hija del frutero como esposa. Ya lo anuncié en su pared. Me enteré que su negocio no va bien por la sequía, así que no hay pierde. Ella es bonita y joven, será una buena esposa. En unos meses, para cuando cumpla 18, le pediré a nuestro padre que solicite una reunión formal. ¿Qué te parece?
Raquesh no dijo nada.
viernes, febrero 08, 2013
Nos juramos serio amor.
Nos juramos serio amor, hasta que llegó la policía.
Nos juramos fuerte pasión sin saberlo que sería.
Uno o dos golpes coloreaban tus mejillas.
Tres o cuatro paquetes esperaban en la valija.
Nos juramos serio amor, hasta que llegó la policía.
Nos juramos que la vida nunca así acabaría.
Yo me daba mas aliento sin saber lo que escondías.
Tú harta de jugar a los ladrones preferiste ser espía.
Fué una noche tranquila pero llegaron en seguida,
tras que yo conté mis planes y tu caleta transmitías.
Muchos años nos separarán: aquí llega la despedida.
Nos juramos serio amor, hasta que llegó la policía.
Nos juramos fuerte pasión sin saberlo que sería.
Uno o dos golpes coloreaban tus mejillas.
Tres o cuatro paquetes esperaban en la valija.
Nos juramos serio amor, hasta que llegó la policía.
Nos juramos que la vida nunca así acabaría.
Yo me daba mas aliento sin saber lo que escondías.
Tú harta de jugar a los ladrones preferiste ser espía.
Fué una noche tranquila pero llegaron en seguida,
tras que yo conté mis planes y tu caleta transmitías.
Muchos años nos separarán: aquí llega la despedida.
Nos juramos serio amor, hasta que llegó la policía.
lunes, diciembre 19, 2011
Me morí
Me morí y por bueno me fuí al cielo. Allá se sentía como estar entre tus brazos, asi q bajé un ratito a hacer la comparación, pero tu ya no querías abrazarme. Por insistente y demorón, San Pedro me cerró la puerta y me quedé afuera.
miércoles, agosto 05, 2009
jueves, junio 04, 2009
Señales
Son las 4:16am de un jueves cualquiera y hace unas horas me topé con una señal. No cualquier señal, sino con uno de esos mensajes que te manda la vida, el destino, o lo q sea q este "ahi". Y es que sí, si hay algo en lo que yo creo mucho es en eso, en que la vida (llamemoslo asi) te manda señales. Señales que te ayudan a tomar decisiones, señales que te advierten cosas, señakles que te hacen tocar suelo. Si a ti no te ha pasado dejame contarte un poco del por que de esta creencia. A lo largo de mi vida me he topado con estas señales y he aprendido a hacerles caso, dado mi estado etilico actual no recuerdo mas que la de hoy y la ultima anterior. Yo salia con uan chica que me gustaba desde hace muchos años. Después de tiempo me animé a salir con ella, y tras una cita algo desastrosa me despedí de ella en la puerta de un cine de miraflores, suspuestamente quedadno para acudir a él en la próxima salida. ¡A que no saben lo que pasó! Me sentía algo triste porque la cita no había resultado lo que yo esperé pero antes de perder las esperanzas decidí ver la cartelera a ver que había de romántico y me topé... a las 9:29 pm. con la cartelera que me decía lo siguiente:

"Simplemente no te quiere" Más directo no pudo haber sido. Y para colmo a la hora exacta!!!! Asi que a regañadientes me la tomé en serio y tras unos días de serio análisis regresé con mi actual amorcito (y no saben lo feliz q estoy).
La otra señal llegó hace unas horas y ésta, hay que darle crédito, es la mejor señal que he recibido. Analicemos la situación:
Estamos Junio. En marzo me quedé sin trabajo y ya que estaba de independiente, no había plata para sobrevivir. No podía volver con mis padres ya que no había lugar en casa para alojarme. Cuando me quise mudar con mi hermano éste tuvo poblemas y no pudo recibirme en casa. Se me venían encima las cuotas de la tarjeta de crédito. Mi pareja renunció a su trabajo y se le recortó el presupuesto (ni como para auxiliarme). Se me venían los gastos extra del título, que son el alimentarme, transportarme, materiales... los trabajos freelance no progresaban... los curriculum mandados no daban resultados...
Realmente la pasaba mal. Hasta bajé 4 kilos de puro stress. No podía dormir. Tenía sueños repetitivos y terribles. Una época mala. Quizá algunos la lleven peor pero, vamos, era mi primera vez. Hasta que se hizo la luz: Aprendí a sobrevivir con menos, a buscarmelas más, a pedir ayuda e invertir y preocuparme en lo más importante. Un amigo me pasó la voz para un trabajo y me
resultó, hice un par de contactos nuevos, revaloré mi trabajo y pasé buenos días en la nueva oficina. Por desgracia me tuve que retirar ya que no me alcanza el tiempo para trabajar y titularme a la vez, pero algo bello pasó, mi abuela me alojará en su casa gratis!!! (es mi abuela, no?) Mamá desde EEUU mandará algo de dinero para cubrir mis gastos básicos, mi primo y mi compadre ayudarán con la mudanza y mi amorcito me apoya en todo asunto y en todo sentido de manera inteligente :D
Hoy me pagaron en el trabajo con algo extra por el buen rendimiento. Con eso me fuí al cine y me tomé unas cervecitas con unos amigos. ¿Y qué me dijo la vida? pues esto:
Me encontré el cancionero (pirata) del "Dimelo en la calle" de Sabina. ¡Qué estilo! Joaquín como un boxeador golpeado pero sonriente sosteniendo un "Lo peor... ha pasado" Genial!! Porque así me siento :) Insisto vida, destino, suerte... ¡¡¡QUE ESTILO!!! No queda más que sonreir y seguir para adelante :D
viernes, mayo 29, 2009
Derechos indiscutibles del diseñador gráfico
1.- Todo "diseñador" debe tener dos monitores
Con la bajada de precios de los monitores LCD y con las cada vez más comunes placas gráficas con salida dual, se hace necesario para trabajar cómodamente (sobre todo con imágenes muy grandes) la utilización de dos monitores, en uno de ellos tendremos la composición y en el otro las herramientas y paletas de los diferentes programas.
2.- Todo "diseñador" debe tener una pc rápida y potente.
Cada día debemos utilizar archivos de mayor tamaño y programas que necesitan de muchos recursos, a ver como les metemos en la cabeza a los jefes que una pc que tiene 4 años es como si tuviese 30… es como los perros, cuando tienen 10 equivale a 60 años humanos +/-
3.- Todo "diseñador" debe elegir sus herramientas a utilizar; mouse, teclado y tableta gráfica.
Son nuestro medio de comunicación con la pc y de ellos depende la buena marcha del trabajo, no más ratones que se atascan, no más teclados con pelusillas ombligueras de los anteriores usuarios.
4.- Todo "diseñador" debe tener una silla confortable.
Qué decir de este punto, parece increíble pedir una silla confortable, cuando es obligación de la empresa y cuestión de ergonomía.
5.- Todo "diseñador" debe tener una conexión a Internet rápida y estable.
Hoy en día es más que necesario en nuestro trabajo la utilización de Internet, para obtener recursos, estudiar tendencias, ver el trabajo de otros, noticias, mandar e-mails, etc. Por eso, reivindicamos una conexión correcta y moderna.
6.- Todo "diseñador" debe contar con un ambiente tranquilo y amplio. Nuestro trabajo necesita de grandes dosis de concentración y buen ambiente, para que sea más fácil la llegada de la tan necesaria creatividad e inspiración. No vale estar 7 personas en un habitáculo de 25 metros cuadrados, sin puertas, oyendo las voces, los chillidos, ringtones y demás barullo ambiente.Recuperado de: Chandalismo.com
7.- Todo "diseñador" debe contar con un horario flexible. (discutible y factible según la empresa) De nada sirve llegar "temprano", es mejor tener un numero de horas de trabajo fijas y cumplirlas. Usualmente nosotros (diseñadores) siempre nos extendemos en las últimas horas porque recién llega la inspiración.
jueves, abril 30, 2009
3 Horas
Ella
puso su cartera en una silla y se quitó la casaca. Él se quitó la correa, la
billetera, el celular y el reloj. Los dejó en su mesa de noche. Apagaron las
luces y ambos se recostaron en la cama, algo incómodos por las dimensiones de
la misma. Pasaron como una hora en silencio, no podían dormir. Él se acomodó
dándole la espalda. Media hora más tarde ella se giró y preguntó casi
susurrando:
-Oye...
¿puedo abrazarte?
Él
se tomó unos segundos para responder.
-Sí,
claro.
Se
acomodaron.
Pasaron
5... 15... 20... 25... 26... 27... 28 minutos en silencio. Ella habló.
-Me
encanta esto, ¿sabes? Me quita un gran peso de encima.
-¿A
qué te refieres?- respondió Él algo tosco.
-A
esto. Tú y Yo. Aquí abrazados, juntos, hay un feeling nuevo... es decir, ha
pasado tanto tiempo desde la última vez que te vi... No pensé poder pasar un
momento así de nuevo contigo. Me has hecho mucha falta.
-Oye,
cuando te deje quedarte no fue para...
-No,
no. No me malinterpretes. Sé cuál es nuestra relación ahora, no somos más unos críos.
Solo que, es reconfortante. Me siento muy a gusto. Eso es todo.
Él
no dijo nada más. Hasta 2 minutos y 23 segundos después.
-Sí,
lo es para mí también. Pero, creo q será mejor que te duermas.
Ella
cerró los ojos y no pudo dormir en toda la noche. Se quedó dándole vueltas a
las imágenes que su mente traía en la oscuridad. Escuchando el tic-tac del
reloj. Escuchando una vieja canción...
-¿Sabes
cuánto dura una noche?- Se preguntó en la mañana.
Ya
tenía la respuesta.
Cogió
sus cosas y con un beso en la mejilla se despidió de Él.
Ya
han pasado 4 años. Él
se fue a Venezuela. Yo
vivo con Ella.
miércoles, abril 08, 2009
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